CHILE (Pulso) — Confirmado. Iván Moreira, vicepresidente del Senado, puso la soberanía y la defensa nacional en el centro del debate. El dirigente de la UDI dijo que Chile debe mantenerse atento frente a los últimos hechos relacionados con Argentina.
«Aquí no se trata de arengas, se trata de que siempre tenemos que estar atentos, y hoy, más que nunca, tenemos que reivindicar nuestra soberanía», afirmó.
Moreira sostuvo que esa soberanía está legitimada por los tratados de 1881 y 1984. Agregó que Chile ha sido «siempre respetuoso del derecho internacional» y «ha sido un ejemplo para el mundo».
En esa línea, pidió reivindicar la soberanía mediante «hechos concretos». También llamó a los líderes políticos a comprender el valor de la patria y a reconstruir la esperanza en Chile.
Sobre defensa, planteó que el país debe contar con una política de Estado. Dijo además que «a veces, el vecino despierta con intereses que yo diría que son expansionistas».
A partir de ello, sostuvo que Chile debe tener «mayor capacidad disuasiva». Añadió que «la inversión en la defensa es un seguro para el país».
Consultado por el presupuesto del próximo año, reconoció múltiples necesidades. Dijo que se debe buscar equilibrio entre el financiamiento del gasto público y el ámbito social.
En ese contexto, sostuvo que el gobierno debe repensar el presupuesto en defensa. Argumentó que el país no puede mantenerse ajeno a la realidad que describió en política exterior.
También abordó la reforma de seguridad. Dijo que el foco debe estar en lo que ocurra ahora. Añadió que el Senado buscará hacer los aportes necesarios.
La discusión no es solo militar. También es fiscal. Cada peso en defensa compite con otras urgencias del Estado. La pregunta de fondo es si el aparato público protege primero la soberanía y el orden, o si sigue diluyendo recursos sin una estrategia clara.
Para la casa editorial, la señal va en la dirección correcta. Un país serio no improvisa su defensa. Tampoco renuncia a la disuasión ni trata la seguridad como un gasto secundario. La soberanía exige recursos, disciplina y prioridades claras.


