CHILE (Pulso) — El ministro del Trabajo, Tomás Rau, admitió este martes que Chile atraviesa una crisis de empleo «autoinferida» de 41 meses. «Llegó el momento de no echarle la culpa al empedrado», declaró según la fuente.
La tasa de desempleo alcanzó el 9,4% en el trimestre marzo-mayo. El propio Rau reconoció que la cifra no fue una sorpresa, dado el contexto de Imacec negativo previo a su gestión.
El gobierno anunció 20.000 subsidios adicionales al empleo vía Sence. El objetivo: evitar que la desocupación supere el 10% en los meses de invierno.
Rau señaló que el alza de costos laborales —salario mínimo, reducción de jornada, reforma previsional— contribuyó a la escalada. «Nos estamos haciendo cargo», afirmó según la fuente.
Sobre las finanzas públicas, el ministro indicó que la gran sorpresa fue el Informe de Finanzas Públicas de febrero. Ese documento actualizó el déficit estructural —originalmente estimado en 3,7% del PIB— y lo situó en US$13.000 millones. «Esa fue una gran sorpresa», declaró según la fuente.
Rau describió su relación con el ministro Quiroz como «profesional muy buena». Ambos son economistas y comparten, según sus palabras, «un mismo lenguaje».
El ministro estimó que junio podría ser el punto de inflexión de la economía. Hasta entonces, el gobierno apuesta por medidas de empleo para sortear el «valle» invernal.
Lectura editorial. La admisión de Rau es inusual: un ministro en funciones reconoce que la crisis lleva 41 meses y apunta a decisiones de política laboral —no a factores externos— como causa. El dato del déficit estructural actualizado a US$13.000 millones revela la magnitud del ajuste que enfrenta la billetera fiscal. El costo lo pagará, en última instancia, el contribuyente y el empleador privado que genera el empleo que el Estado ahora intenta subsidiar.


