COLOMBIA (Pulso) — Fabio Arjona, ministro de Ambiente designado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, lanzó una denuncia pública este mediados de julio de 2026. Afirmó que el gobierno saliente de Gustavo Petro aún no publicó las cifras de deforestación correspondientes a 2025.
«Estamos a mediados de julio de 2026, ¿y la cifra de deforestación 2025? Bien, gracias... todavía no la han publicado porque saben que el escenario es trágico», escribió Arjona en su cuenta de X.
Según el ministro designado, en cuatro años Colombia perdió 416.000 hectáreas de bosque. Eso equivale al territorio de Cabo Verde. Más del 60% de esa pérdida ocurrió en la Amazonía colombiana.
Las cifras por año, según Arjona: 123.517 hectáreas en 2022; 79.256 en 2023; 113.608 en 2024; y aproximadamente 100.000 en 2025. Este último dato no ha sido publicado oficialmente.
«Este gobierno que dice que duplicó el presupuesto, le falló a la deforestación. Vuelvo y pregunto, ¿en qué gastaron la plata? La de la Nación y la de los cooperantes», cuestionó Arjona.
El 8 de julio de 2026, Arjona radicó un derecho de petición ante el Ministerio de Ambiente. La solicitud fue instruida por De la Espriella y el vicepresidente electo José Manuel Restrepo. El documento pide información sobre gestión administrativa, financiera, jurídica y misional del Ministerio y del Sistema Nacional Ambiental.
Entre los puntos solicitados: ejecución del Fondo para la Vida y la Biodiversidad, recursos de la COP16, programas de reducción de deforestación, cumplimiento de órdenes judiciales sobre Santurbán y mercados de carbono.
Arjona también mencionó que la minería ilegal se expande y la delimitación del páramo de Santurbán sigue pendiente. «Los colombianos tienen derecho a saber qué ocurrió con los recursos», afirmó, según el documento.
El cuadro es revelador. Un gobierno que se autoproclamó ambientalista y que, según Arjona, duplicó el presupuesto ambiental, no puede mostrar los resultados del último año. La ausencia de cifras oficiales a mediados de 2026 no es un trámite burocrático: es una señal de rendición de cuentas fallida. El aparato estatal recibió recursos propios y de cooperantes internacionales. La pregunta de Arjona —«¿en qué gastaron la plata?»— es legítima y urgente. La nueva administración hereda una deuda de transparencia.


