ARGENTINA (Pulso) — El debate sobre la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada cayó hace dos semanas en el Senado. Faltaron apoyos. Hubo roces internos en La Libertad Avanza. Técnicamente, la sesión pasó a cuarto intermedio hasta el 6 de agosto.
Las eventuales modificaciones aún están en discusión entre funcionarios y delegados de Javier Milei. Las negociaciones con los aliados se cortaron, al menos por ahora.
El choque central es entre Federico Sturzenegger, autor del proyecto, y Patricia Bullrich, encargada de negociar el texto en el Senado. El punto caliente: el artículo sobre la potestad provincial para autorizar ventas a extranjeros. Bullrich introdujo cambios al borrador en consenso con bloques opositores. Al ministro de Desregulación esos cambios «le hicieron ruido», según la fuente. Sin margen para negociar, Bullrich postergó el debate.
Karina Milei intercedió a favor de Bullrich en la discusión, según fuentes cercanas a la Secretaria General. En el bullrichismo confirmaron que habrá cambios, pero no divulgaron cuáles. En el entorno de Sturzenegger la postura fue distinta: «Por ahora no se va a introducir ninguna modificación», dijeron en off.
En el PRO señalaron a Infobae que nadie los convocó para tantear su respaldo. «Están en modo post-Mundial», deslizaron cerca de Mauricio Macri. Los detalles se analizarán en la mesa política del martes, luego de dos semanas sin ese tipo de encuentro.
Para el 6 de agosto se perfila una movilización opositora y de autoconvocados frente al Congreso. La izquierda y el kirchnerismo planean marchar contra el capítulo de venta de tierras a extranjeros. «Estamos monitoreando», sostuvieron en la Casa Rosada.
Confirmado. El Gobierno coordina con la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva el operativo para esa jornada.
El desorden interno expone un problema de fondo: la iniciativa que debía ser bandera del ciclo desregulador de Milei llega fracturada a su segunda oportunidad. Cuando el aparato estatal no logra alinear a sus propios ministros, la señal al mercado y a los inversores es de incertidumbre. La propiedad privada —principio central de cualquier economía de libre empresa— merece un debate ordenado, no uno rehén de las disputas de Gabinete.


