ARGENTINA (Pulso) — Javier Milei anunció en cadena nacional un paquete legislativo para blindar el equilibrio fiscal por ley.
La pieza central: el «grillete fiscal». Si el resultado fiscal es deficitario durante varios meses seguidos, el Congreso tendrá algunas semanas para devolver las cuentas al equilibrio. Si no lo hace, entrará en vigencia automática un shutdown.
Durante ese cierre, según la propuesta, el presidente, el vicepresidente, senadores, diputados, ministros, secretarios y subsecretarios «no cobrarán un solo peso de sueldo». Jubilaciones, pensiones, planes sociales, salud, seguridad, defensa y servicio penitenciario sí continuarían.
El oficialismo necesita votos de partidos aliados de la oposición en ambas cámaras para aprobar leyes.
Banco Central. Milei también propone reformar la Carta Orgánica del BCRA. El proyecto prohíbe que el banco central financie al Estado. Fija como función fundamental preservar el valor de la moneda. Para remover a su presidente se requerirán dos tercios de ambas cámaras, no solo del Senado como hasta ahora.
Mercado de capitales y seguros. El paquete incluye modificaciones para reducir regulaciones y ampliar instrumentos para empresas e inversores. En seguros, elimina la autorización previa para nuevos productos: las compañías podrán diseñar libremente sus coberturas. La Superintendencia de Seguros concentrará su tarea en controlar solvencia y proteger asegurados.
Críticos existen. El Centro de Economía Política Argentina señaló que los bancos centrales con objetivo único son excepción internacional. El economista Alejandro Vanoli, expresidente del BCRA durante el último tramo del gobierno de Cristina Fernández, advirtió que la reforma disminuye el rol regulador y puede afectar la estabilidad financiera.
El gobierno llegó al poder con una inflación del 160% interanual. Los recortes aplicados la redujeron, aunque afectaron empleo, actividad industrial y consumo, según la fuente.
Pulso Global observa: el grillete fiscal es la apuesta más audaz de Milei. Convierte el equilibrio presupuestario en norma con consecuencias automáticas, no en promesa política. Si el Congreso lo aprueba, el aparato estatal enfrentará por primera vez un mecanismo de disciplina sin escape. El principio es claro: quien gasta el dinero del contribuyente sin respaldo, deja de cobrar primero.


