ARGENTINA (Pulso) — Javier Milei protagonizó un incidente en la Exposición Rural de Palermo. Durante una entrevista radial, identificó a José Ignacio De Mendiguren circulando por el predio.
El presidente interrumpió su intervención. «Mirá... ahí está pasando alguien que le hizo muchísimo daño a la Argentina», dijo, según la fuente.
Milei lo llamó «ladrón» y afirmó que «ese le cagó a los argentinos 30 mil millones de dólares». También lo definió como «sorete» y «mierda humana», responsabilizándolo por la «decadencia inmunda» posterior al fin de la convertibilidad.
El origen del señalamiento
De Mendiguren fue ministro de Producción bajo Eduardo Duhalde en 2002. Llegó al cargo desde la presidencia de la Unión Industrial Argentina.
Aplicó la denominada pesificación asimétrica. Los ahorristas con depósitos en dólares recibieron 1,40 pesos por cada dólar. Las empresas endeudadas cancelaron sus obligaciones a razón de uno a uno, según documenta la fuente.
La diferencia de trato implicó, según el mismo texto, una transferencia de más de 30.000 millones de dólares desde los ahorristas hacia las grandes corporaciones.
Tras aquella gestión, De Mendiguren ocupó cargos como Diputado Nacional, presidente del BICE y secretario de Industria, siempre dentro del espacio kirchnerista, según la fuente.
La reforma del BCRA como respuesta
El Gobierno impulsa una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. La premisa declarada: «los que sancionen leyes que alteren el equilibrio fiscal van a terminar presos por asociación ilícita», según el comunicado oficial citado por la fuente.
El Ejecutivo también sumó al cálculo 15.000 millones de la salida de la convertibilidad y 10.000 millones de reservas utilizados durante la gestión de Cristina Kirchner, para totalizar 45.000 millones de dólares sustraídos «en años recientes».
Lectura de la casa
La pesificación asimétrica es un caso de manual: el Estado redistribuyó riqueza desde el ahorrista disciplinado hacia el deudor conectado. Que su artífice haya rotado décadas por el aparato sin consecuencias ilustra el costo real de la impunidad burocrática.
El gesto de Milei en la Rural no es solo retórica. Es la señal de que el ciclo de reciclaje político sin rendición de cuentas tiene, al menos, un adversario declarado en el poder.


