ARGENTINA (Pulso) — El presidente Javier Milei publicó una columna en el diario Clarín. En ella defendió la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Milei afirmó que la inflación acumulada desde la creación del organismo en 1935 asciende a «12.819.532.788.614.400.000%». Usó ese dato para fundamentar cambios de fondo.
Según el mandatario, el BCRA «no sólo no cumplió con su objetivo» de preservar el valor de la moneda. Fue más lejos: planteó el debate sobre si el organismo debiera existir.
El Presidente comparó períodos históricos. Antes del BCRA, la inflación anual era del 1,03%. En los diez años posteriores a su creación subió al 6,05%. Tras su estatización durante el gobierno de Juan Domingo Perón, el promedio hasta 2025 alcanzó el 63,2% anual, según la columna.
Milei fue especialmente crítico de la reforma de la Carta Orgánica de 2012. Afirmó que ese cambio «llevó los niveles de la brutalidad política al paroxismo» y que fue diseñado para «justificar el robo de USD 10.000 millones».
Los ejes de la propuesta oficial son tres. Primero: el BCRA tendrá como objetivo principal «preservar el valor de la moneda». Segundo: se prohibirá «taxativamente» la financiación del Estado. Tercero: se eliminarán instrumentos como las Letras Intransferibles.
Milei también calificó el señoreaje —emisión sin respaldo— como «una falsificación de dinero» y propuso fortalecer la autonomía del organismo frente a presiones políticas.
El conjunto de medidas, según el mandatario, «pondrá fin a 91 años de saqueo, expropiación, impunidad y decadencia».
Pulso Global observa: si la reforma prospera, Argentina cortaría el mecanismo más antiguo del populismo latinoamericano: la caja del Banco Central al servicio del gasto político. La prohibición taxativa de financiar al Estado es la pieza clave. Sin ella, cualquier otro ajuste es cosmético. El debate real no es técnico; es sobre quién controla la emisión y a quién le cuesta.


