ARGENTINA (Pulso) — Buenos Aires. Confirmado.
El presidente Javier Milei presentó este jueves por cadena nacional la reforma de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El proyecto será enviado al Congreso.
La iniciativa tiene cinco ejes. Primero: el BCRA tendrá un único mandato, preservar el valor de la moneda. Segundo: se prohíbe de modo taxativo el financiamiento del Tesoro nacional, las provincias y los municipios, y la compra de títulos públicos en el mercado primario. Tercero: la remoción del presidente del BCRA y su directorio requerirá dos tercios de ambas cámaras. Cuarto: se restringen los dividendos derivados de operaciones de liquidez. Quinto: se eliminan las letras intransferibles.
Milei citó cifras históricas para respaldar el diagnóstico. «La tasa de inflación acumulada desde la creación del Banco Central asciende a 12.819.532.788.614.400.000 por ciento», afirmó según las fuentes. Agregó que en lo que va del siglo XXI la inflación acumulada asciende a 168.580%.
Sobre el episodio de 2010, Milei sostuvo —según las fuentes— que Cristina Fernández de Kirchner, «en complicidad con la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, le robaron al Banco Central US$10.000 millones», equivalentes según su relato a US$15.000 millones a valores actuales.
Al paquete se suma el llamado «grillete fiscal». Si el resultado fiscal es deficitario durante varios meses consecutivos y el Congreso no restaura el equilibrio, entra en vigor un shutdown automático: se paralizan actividades no esenciales, se congelan gastos nuevos y —según Milei— el presidente, vicepresidente, legisladores, ministros, secretarios y subsecretarios «no cobrarán un solo peso de sueldo».
Milei anunció además proyectos de liberalización del mercado de capitales y reforma del sistema de seguros, con libertad para diseñar productos sin autorización previa del regulador.
Estuvieron presentes Luis Caputo, Santiago Bausili, Karina Milei, Diego Santilli, Patricia Bullrich y Martín Menem.
Lectura editorial. El paquete apunta al núcleo del problema argentino: un banco central convertido en caja del gasto político. Prohibir la emisión para financiar al Estado y blindar a sus autoridades frente a presiones políticas son medidas de libre mercado con precedente en Chile. El «grillete fiscal» añade un mecanismo de consecuencias directas para la clase política: si los representantes no cuidan el dinero de los contribuyentes, ellos mismos dejan de cobrar. El desafío ahora es el Congreso.


