ARGENTINA (Pulso) — El presidente Javier Milei afirmó el domingo en radio Mitre que Brasil financió el 25% de una «campaña antiargentina». La declaración llegó un día después de su discurso en la convención del Partido Liberal brasileño.
Allí, sin nombrarlo, Milei llamó a Lula da Silva «ladrón» y «presidiario». También calificó de «basura» a la ideología socialista.
En la radio, el Presidente también apuntó a México y al Partido Demócrata de Estados Unidos como parte de la operación. No explicó el origen de la cifra del 25%.
Desde el Gobierno, funcionarios consultados avalaron las palabras de Milei. Las consideraron «creíbles». Pero ninguno aportó datos concretos.
«El Presidente debe tener los datos concretos, yo no los tengo», admitió un legislador libertario. Otro referente del espacio «supuso» que Milei tiene contactos con empresas americanas expertas en algoritmos. Esa fuente aclaró no haber hablado con el Presidente sobre el tema.
Voceros presidenciales prometieron «averiguar» la fuente. La visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, mantuvo a Balcarce 50 «concentrado» en otros asuntos.
Milei también protestó porque no le permitieron visitar a Jair Bolsonaro. Señaló que Lula, en cambio, visitó a Cristina Kirchner en su domicilio durante la cumbre del Mercosur del año pasado.
El Presidente anticipó más ataques de cara a las elecciones de octubre. «Argentina hoy está siendo un faro de la libertad, por eso todo el ataque», afirmó.
Confirmado. El episodio expone una tensión real: el gobierno de Milei acumula fricciones con Brasilia, México y el eje progresista regional. Que ningún funcionario pueda respaldar una cifra tan precisa como el 25% debilita la credibilidad del señalamiento. En política exterior, las acusaciones sin evidencia pública son munición para el adversario, no para el propio campo.


