Buenos Aires — Confirmado. El Gobierno de Javier Milei reorientó su estrategia política. La reelección presidencial es ahora el objetivo central que ordena cada decisión.
Dos fotos grupales en ocho días lo ilustran. Una en la asunción de Diego Santilli. Otra el 9 de Julio en Tucumán. El vínculo con los gobernadores cambió de tono.
El diagnóstico interno es claro, según la fuente. El oficialismo llega a los comicios con chances, pero sin excedentes de capital electoral. En varias provincias no tiene figuras propias competitivas. Eso lo expone a derrotas antes de la cita nacional.
Ese análisis produjo un giro. Por primera vez, según el reporte, Karina Milei y los Menem habilitaron entendimientos con otras fuerzas donde La Libertad Avanza no tenga potencia suficiente para ganar. Es un viraje del purismo violeta promovido el año pasado.
Luis Caputo había expuesto la idea de un pacto de gobernabilidad con una docena de mandatarios hace tres meses. En esa reunión de mesa política, Karina puso reparos. Ahora la situación cambió. El rango de acción se amplió.
«Estamos todos muy finitos de imagen y de plata. A todos nos conviene acordar», graficó una figura clave del Gobierno, según la fuente.
El menú de conversaciones es amplio. Incluye compromisos legislativos en el Congreso y entendimientos electorales. El paquete económico impulsado —reforma del Banco Central, RIGI II, inocencia fiscal, propiedad privada y una versión criolla del shutdown norteamericano— apunta a los mercados y a blindar el plan.
Nada es formal ni escrito. Todo es verbal y volátil.
Lectura editorial. El pragmatismo de Milei confirma una ley de hierro del poder: gobernar exige votos en el Congreso, y los votos están en las provincias. El libre mercado y la desregulación que impulsa el Gobierno necesitan ancla legislativa. Sin gobernadores, no hay reformas. Sin reformas, no hay señal creíble para los mercados.
El costo del acuerdo es político, no ideológico. La pregunta es si la arquitectura verbal resiste la presión electoral. Los contribuyentes argentinos tienen interés directo en la respuesta: de esa estabilidad depende que el ajuste fiscal rinda frutos.


