VENEZUELA (Pulso) — Confirmado. Los centros de salud públicos y privados del estado Aragua registran un aumento sostenido de consultas desde el inicio de la temporada de lluvias.
El presidente del Colegio de Médicos de Aragua, Ramón Rubio, precisó que «casi el 50% de los pacientes están presentando esta incidencia». Los más afectados: niños menores de cinco años.
Los síntomas reportados incluyen diarrea, vómitos, fiebre y dolor abdominal. En paralelo, Rubio advirtió sobre un incremento de enfermedades respiratorias. Las bajas temperaturas y la humedad favorecen la circulación de virus, según el médico.
Rubio hizo un llamado expreso a no automedicarse. Instó a la población a acudir a evaluación médica ante los primeros síntomas. Destacó la hidratación adecuada como medida preventiva clave.
Los servicios de salud aragüeños enfrentan, según la fuente, la mayor presión asistencial de la temporada.
Esto es lo que se sabe.
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El cuadro en Aragua ilustra una realidad estructural que el aparato estatal venezolano no logra contener. Cuando los sistemas de agua potable y saneamiento fallan —como documentan otros reportes de la región— las lluvias no son solo un fenómeno climático: se convierten en un multiplicador de riesgo sanitario. La carga recae sobre las familias y sobre médicos que trabajan con recursos escasos. La libre empresa y los centros privados absorben parte de la demanda, pero no pueden suplir la ausencia del Estado. El llamado a no automedicarse es correcto; la pregunta sin respuesta es cuántos pacientes tienen acceso real a esa atención especializada.


