MÉXICO (Pulso) — Confirmado. La Secretaría de Marina interceptó una embarcación tipo panga en aguas de Ensenada, Baja California.
La intervención ocurrió el lunes 6 de octubre, durante recorridos de vigilancia marítima. A bordo viajaban ocho personas. La Semar dijo que presuntamente serían trasladadas de manera ilegal a Estados Unidos.
La dependencia añadió que cuatro de los ocupantes eran de nacionalidad extranjera. También localizó cinco bidones con combustible. Por eso, la embarcación fue llevada a puerto para continuar las diligencias.
Durante la revisión, personal naval identificó a un presunto infractor. Lo señaló por su posible vínculo con operaciones relacionadas con el traslado ilegal de personas.
La Semar informó que, al llegar al Mando Naval, Sanidad Naval atendió a las personas trasladadas. La revisión médica determinó que estaban en buen estado de salud.
Después, fueron informadas de sus derechos y quedaron a disposición de las autoridades competentes. La dependencia no precisó la nacionalidad de las cuatro personas extranjeras ni el punto de destino en Estados Unidos.
El caso ocurre semanas después de otro operativo en la misma zona. El 26 de septiembre, la Semar reportó la intercepción de dos yates con 45 personas de nacionalidad mexicana.
En ese operativo, la Marina dijo que también aseguró aproximadamente mil 850 litros de combustible diésel, distribuidos en 23 bidones. Además, reportó la detención de cinco presuntos infractores.
La secuencia de operativos confirma una presión persistente en las costas de Ensenada. Para el contribuyente, esto implica más vigilancia, más despliegue y más costo estatal en una ruta usada para el traslado irregular de personas.
También deja una señal clara sobre el valor de la frontera marítima. Cuando el aparato estatal actúa con presencia sostenida, el orden pesa más que la improvisación criminal. La libre empresa y la movilidad legal requieren justamente eso: seguridad, reglas y autoridad efectiva.