PANAMA (Pulso) — Confirmado. Las diferencias entre Pandeportes y Contraloría sobre el uso del estadio Armando Dely Valdés quedaron aclaradas. Árabe y Alianza jugaron el viernes. El Armando recibirá más partidos de la LPF.
Las obras del Maracaná avanzan. La meta es tenerlo listo entre finales de este año y principios de 2027. Si el cronograma se cumple, la LPF recuperará una cancha inactiva desde noviembre de 2021.
Otros recintos siguen frenados. El Muquita Sánchez, el «Cascarita» Tapia y Los Milagros de Chitré esperan mejoras. Algunos están detenidos por impugnaciones; otros, por procesos legales o de contratación pública.
La brecha entre la Selección y la liga doméstica es visible en números. Una jornada completa de seis partidos de la LPF reúne alrededor del 20% de los aficionados que asiste a un solo encuentro de eliminatorias en el Rommel Fernández.
Hay señales de vida. El Toco Castillo, en tres torneos, demostró que un recinto de tres mil personas puede generar ambiente extraordinario. En Colón, según la columna, las tribunas se quedan pequeñas.
El Maracaná podría cumplir varios roles. Mientras el Muquita Sánchez entre en remodelación, serviría como casa temporal del CAI y del San Francisco. Después podría albergar a Alianza, Tauro, Umecit o Sporting San Miguelito. A largo plazo apunta a ser sede del fútbol formativo capitalino, del fútbol femenino y de la Liga Prom y Juvenil.
El recinto cumple hoy 20 años. César Blackman y Cristian Martínez dieron sus primeros pasos allí; hoy están cerca de jugar la próxima edición de la Champions League.
Pulso Global subraya el argumento central: la infraestructura deportiva no es gasto público discrecional, es plataforma de inversión en talento. Que dos futbolistas formados en ese estadio estén a un paso de la Champions League lo demuestra con datos. El reto pendiente es atraer inversión privada para campos de entrenamiento, modelo que Plaza Amador y Universitario ya aplican. El Estado puede poner el escenario; el sector privado debe poner el resto.


