VENEZUELA (Pulso) — Confirmado. La tercera audiencia judicial de Nicolás Maduro y Cilia Flores ante el Tribunal de Distrito Sur de Nueva York dejó una imagen llamativa.
Ambos acusados compartieron sala. No hubo interacción.
Según los bocetos oficiales de la corte y NTN24, presente en la audiencia, Maduro y Flores evitaron cualquier gesto de complicidad o comunicación. Los bocetos muestran a ambos mirando constantemente hacia el estrado. Sin cruzar miradas. Sin contacto visual.
Durante la vista, dos abogados ocuparon el espacio entre ellos. Según expertos legales consultados por NTN24, los acusados tenían la opción de sentarse juntos. Optaron por mantener la distancia.
Esto es lo que se sabe hasta ahora.
La imagen tiene peso propio. Dos figuras que durante décadas proyectaron unidad política y personal aparecen ahora separadas ante un tribunal federal estadounidense. La distancia física puede obedecer a estrategia legal —intereses de defensa distintos generan conflictos de representación— o a algo más. Lo que sí queda registrado en los bocetos judiciales es la ruptura visual de una narrativa de poder compartido.
Para quienes en Venezuela padecieron ese poder, la escena en Nueva York tiene una lectura directa: el aparato que los sostuvo no alcanza hasta esta sala.


