VENEZUELA (Pulso) — Confirmado. El proceso penal contra Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores avanza en el tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York. El juicio está previsto para junio de 2027.
David Varela, profesor de la Universidad Javeriana y doctor en Asuntos Internacionales de la Universidad Johns Hopkins, analizó los escenarios posibles en entrevista con SEMANA.
Según Varela, la defensa presentará mociones para terminar el proceso antes del juicio. Los argumentos más probables: inmunidad soberana de Maduro como jefe de Estado e ilegalidad de su captura en Caracas. «Algunos sostienen que como jefe de Estado tenía el derecho a la inmunidad soberana reconocido por las leyes americanas», explicó el experto.
Una columna en el New York Times plantea otro argumento: que un tratado de extradición de más de cien años entre Venezuela y Estados Unidos debería haberse aplicado al caso. Varela lo descarta como poco viable. «Es dudoso que el juez a cargo del proceso penal fuera a suspenderlo por virtud de ese argumento», señaló.
También descartó un arbitraje internacional. «Abrir un arbitraje con resultados inciertos no creo que fuera ni en el interés del gobierno actual de Venezuela ni en el interés del gobierno de Estados Unidos», afirmó.
En los próximos meses el proceso entrará en la fase de discovery. La fiscalía deberá entregar a la defensa las pruebas con las que busca la condena. Parte de ese material podría ser de seguridad nacional, lo que abre debate sobre qué se exhibe y qué se anonimiza.
Si el juez rechaza las mociones de la defensa, el caso llega al juicio. Doce ciudadanos elegidos como jurado decidirán la culpabilidad o inocencia. «La decisión de condenar o de absolver es del jurado», cerró Varela.
La libertad de Maduro solo sería posible si el jurado lo absuelve o si el juez termina el proceso anticipadamente. Varela lo califica como el escenario menos probable, pero no descartable.
Para Pulso Global, el dato clave es este: el aparato judicial estadounidense, no la diplomacia ni la presión política, decidirá el destino del exdictador. Que el proceso llegue a juicio dependería del rechazo de las mociones de la defensa. Cada mes que pasa sin ese rechazo es tiempo que el régimen chavista aprovechará para buscar salidas. La administración Trump tiene incentivos claros para no ceder terreno.


