BRASIL (Pulso) — Luiz Inácio Lula da Silva calificó de «piratería» la tasa anunciada por Donald Trump. El lunes, Trump declaró «abierto» el estrecho de Ormuz. Anunció que cobrará el 20% sobre toda carga que transite el paso. Argumentó que Estados Unidos actuará como «guardián» de la vía.
Lula habló durante un acto en Sao Caetano do Sul, estado de Sao Paulo. «Esto antes se consideraba piratería», afirmó según la fuente. «Un Estado importante como Estados Unidos no debe ahora convertirse en pirata», agregó.
El mandatario brasileño atribuyó la crisis a Washington. Señaló que antes del conflicto «el estrecho no estaba cerrado». Acusó además a Estados Unidos de «mentir» sobre las armas nucleares iraníes. Trazó un paralelo con los argumentos previos a la invasión de Irak en 2003.
Lula advirtió que «el precio de la guerra» ya impacta la economía brasileña. Mencionó un alza en precios de productos básicos. La atribuyó en parte a las afectaciones en el estrecho.
Irán también rechazó la tasa. El Ejército iraní aseguró que Teherán no permitirá que Washington «interfiera en la gestión del estrecho». El canciller Abbas Araqchi ironizó: «Irán siempre ha sido el guardián del estrecho. El 20% es demasiado. Seremos justos», según la fuente.
El contexto: Teherán anunció el domingo el cierre del paso. Alegó violaciones del preacuerdo firmado en junio. La tensión persiste pese al alto el fuego pactado en abril y el memorando de entendimiento de junio.
Lectura de la casa. La postura de Lula no sorprende: el líder brasileño ha alineado su retórica con Teherán en varias coyunturas. Llamar «pirata» a la potencia que mantiene abierta la principal arteria del petróleo mundial es, ante todo, un gesto político doméstico. Lo relevante es otro: si la tasa del 20% prospera, el costo recaerá sobre importadores y consumidores, no sobre Washington. El libre flujo del comercio marítimo es un bien global; quién lo garantiza —y a qué precio— es la pregunta que esta crisis pone sobre la mesa.


