Confirmado. Los datos de Latinobarómetro 2026 muestran una pérdida de respaldo social a la democracia.
En 2025-2026, 52 por ciento de latinoamericanos sostuvo que «la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno». En 2010 esa cifra era de 63 por ciento.
En México, el apoyo es menor. Apenas 45 por ciento expresa preferencia por la democracia. En 2024 era 49 por ciento.
La encuesta también detecta más tolerancia a fórmulas autoritarias. 63 por ciento de latinoamericanos y mexicanos coincide en que «un poco de mano dura no viene mal al país».
Además, 52 por ciento de latinoamericanos y 53 por ciento en México dice que no le importaría un gobierno no democrático si resuelve los problemas.
La desconfianza institucional sigue alta. En la región y en México no llega al 30 por ciento el apoyo al gobierno, al Congreso o al Poder Judicial.
La calificación al Estado es de 4.7 en América Latina y de 5.0 en México.
La inseguridad aparece como otro factor central. 79 por ciento en la región cree que el crimen organizado tiene «mucho» o «bastante» poder. En México, esa percepción sube a 88 por ciento.
Menos de una quinta parte, 18 por ciento, cree que su país le está ganando la batalla al narcotráfico y al crimen organizado.
El dato político de fondo es incómodo. Cuando la ciudadanía pierde fe en partidos, parlamentos y elecciones, gana terreno el atajo autoritario. Ese camino nunca fortalece la libertad.
También revela un costo para el orden institucional. Sin contrapesos, el poder se concentra y el ciudadano queda más expuesto al aparato estatal.
La salida, por los propios datos de la encuesta, pasa por recuperar confianza en la representación y en elecciones limpias. Sin eso, la democracia se vuelve frágil y la mano dura gana espacio.