ARGENTINA (Pulso) — Cristina Kirchner formalizó este miércoles una presentación ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Lo hizo mediante una Comunicación Individual. La acompañaron sus abogados en una conferencia de prensa en Buenos Aires.
La expresidenta cumple arresto domiciliario. Fue condenada a seis años de prisión por el Tribunal Oral Federal N° 2 en la causa Vialidad. El cargo: administración fraudulenta en perjuicio del Estado. Las irregularidades investigadas ocurrieron en la adjudicación de obra pública en Santa Cruz entre 2003 y 2015.
La sentencia fue confirmada por la Cámara Federal de Casación Penal en noviembre de 2024. Quedó firme el 10 de junio de 2025, cuando la Corte Suprema rechazó los recursos de la defensa. El 2 de julio de 2026, el máximo tribunal también dejó firme un decomiso de $684.990 millones de pesos contra Kirchner, el empresario Lázaro Báez y otros condenados.
La defensa incorporó dos juristas extranjeros. El brasileño Rafael Valim, vinculado según la fuente al equipo legal del presidente Lula da Silva. Y Javier Borrego, exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Ambos participaron junto al abogado Alberto Beraldi.
En paralelo, Kirchner publicó una columna de opinión en El País y Libération. Calificó su inhabilitación perpetua de «proscripción». Sostuvo que el proceso violó garantías del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
El Comité de la ONU tiene sede en Ginebra. Lo integran 18 expertos independientes. No dicta órdenes a los Estados: emite recomendaciones. Antes de cualquier pronunciamiento, debe superar un examen de admisibilidad.
Lectura de la casa. La condena de Kirchner recorrió todas las instancias del aparato judicial argentino. Tres tribunales la ratificaron. Ahora, agotada la vía interna, el kirchnerismo apuesta a un foro internacional cuyas resoluciones carecen de fuerza vinculante. El contribuyente argentino ya cargó con el costo del proceso y con el perjuicio que originó la causa. Que la condenada recurra a Ginebra no revierte los hechos juzgados; solo prolonga el debate político alrededor de una sentencia firme.


