CHILE (Pulso) — Santiago, Chile. Confirmado.
José Antonio Kast llega a su semana más crítica con números en rojo. Cadem registró 37% de aprobación y 60% de rechazo. Es el peor dato desde que asumió el 11 de marzo con 46%.
Criteria ya había anticipado la caída: 35% de respaldo, cuatro puntos menos que en la medición anterior, y 53% de rechazo.
Roberto Izikson, gerente general de Cadem, lo definió como «la peor semana» del mandatario en el cargo.
El primer golpe fue el «bencinazo». Hacienda decidió no seguir endeudándose para sostener el precio de los combustibles. Según el analista Roberto Munita, eso le costó adhesión a Kast «cuando llevaba apenas dos semanas».
El segundo factor es el empleo. El Instituto Nacional de Estadísticas ubicó el desempleo en 9,4% en el trimestre marzo-mayo. Es el nivel más alto en cinco años. La desocupación juvenil llegó a 24,6%.
La actividad económica acumula cinco meses de caídas. El debate sobre una eventual recesión técnica está abierto, aunque el expresidente del Banco Central, Vittorio Corbo, la considera poco probable.
A eso se suman problemas de conducción. La salida temprana de Trinidad Steinert en Seguridad Pública y de Mara Sedini en la vocería debilitaron la imagen de liderazgo. Según el académico Hernán Campos, los primeros meses «dejaron en evidencia problemas importantes en materia comunicacional y de gestión».
Esta semana el Senado vota la «ley miscelánea», la reforma estrella del gobierno. La propuesta busca rebajar el impuesto corporativo, otorgar garantías tributarias a grandes proyectos y simplificar permisos. Es la principal carta económica de Kast.
La aritmética es estrecha. En junio el oficialismo aprobó la idea de legislar por 26 votos contra 23 y una abstención. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, busca apoyos fuera de la coalición.
Esto es lo que se sabe.
La lectura de Pulso Global es directa: la reforma miscelánea no es un capricho ideológico. Es una apuesta concreta por libre empresa, inversión y empleo en un país con casi uno de cada cuatro jóvenes sin trabajo. El aparato político que la bloquea no ofrece alternativa; solo protege el statu quo regulatorio que frena el crecimiento. La semana que comienza dirá si Kast puede gobernar o solo resistir.


