VENEZUELA (Pulso) — Caracas, 1 ago 2026. — Ivo Hernández, politólogo y doctor por la Universidad de Tubinga, publicó este sábado un análisis en El Nacional. Su tesis central: la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 abrió una oportunidad, pero no reconstruyó el Estado.
Los terremotos del 24 de junio en el estado La Guaira lo confirmaron. El desastre natural expuso la magnitud del colapso institucional acumulado durante el chavismo.
«Venezuela vive uno de esos escasos momentos en que un país deja atrás un orden político sin haber construido todavía el siguiente», afirmó Hernández según el texto publicado.
El investigador identifica tres colapsos simultáneos. Primero, el del Estado de derecho: la supremacía de la ley cedió ante la arbitrariedad. Segundo, el de la administración pública: incapaz de planificar, prevenir y responder. Tercero, el del orden constitucional: según Hernández, la Constitución de 1999 no fue derrotada; «terminó destruyéndose a sí misma» al liberar el hiperpresidencialismo que devoró los contrapesos republicanos.
El análisis establece un vínculo directo entre modelo económico y clase dirigente. «Si construimos una economía competitiva, basada en la meritocracia y capaz de diversificar la producción, aparecerán otras fuerzas sociales y otro tipo de instituciones», sostuvo el autor. El escenario opuesto —un país petrolero tutelado— reproduciría, según él, el mismo tipo de clase política que generó el colapso.
Hernández sitúa el momento actual junto a 1958 y al período posterior a la Guerra Federal como uno de los raros quiebres estructurales de la historia venezolana.
El Aeropuerto Internacional de Maiquetía, afectado por los sismos, volverá a operar, señala el texto. Pero Hernández advierte: «ninguna reconstrucción será duradera si descansa sobre las estructuras autoritarias que llevaron al colapso».
Lectura editorial. El argumento de Hernández expone con precisión lo que el estatismo siempre oculta: el aparato puede sobrevivir al tirano que lo construyó. Venezuela no necesita solo elecciones; necesita libre empresa, meritocracia y contrapesos reales al poder ejecutivo. Sin ese piso económico e institucional, el dinero de los contribuyentes —y de la cooperación internacional— financiará otra burocracia capturada. La oportunidad existe. La ventana, como toda ventana histórica, no permanece abierta indefinidamente.


