VENEZUELA (Pulso) — La asociación civil Transparencia Venezuela publicó un informe titulado «La insuficiente respuesta estatal: el desastre ocurrió antes del terremoto». El documento analiza la reacción del gobierno ante los sismos del 24 de junio.
Los números condenan al régimen. Según el informe, en las primeras 24 horas el Estado desplegó apenas el 12,6% de su capacidad máxima de respuesta. A las 48 horas, solo el 34,6%. El mayor despliegue llegó 18 días después del doble terremoto.
Las comparaciones internacionales son demoledoras. Chile, tras el sismo de 2010, desplegó cerca del 71% de su capacidad en las primeras 48 horas. Turquía, en 2023, superó el 60%. Haití —con menos recursos que Venezuela— alcanzó cerca del 40%. Venezuela quedó por debajo de todos.
La ciudadanía suplió al Estado. De las 19.861 personas que sobrevivieron, cerca de dos tercios fueron rescatadas por autoevacuación, ayuda vecinal, voluntarios y rescatistas extranjeros, según el documento. El 83% de esos rescates ocurrió en las primeras 48 horas, precisamente cuando la respuesta estatal era «dramáticamente insuficiente», según el politólogo Walter Molina.
El informe también señala «enormes inconsistencias» en las cifras oficiales. Mientras el gobierno reportó 856 edificaciones afectadas, evaluaciones independientes con imágenes satelitales identificaron daños en más de mil hasta decenas de miles de estructuras. Las cifras oficiales de heridos y damnificados cambiaron sin explicación pública.
Antes del terremoto, solo cuatro de cada diez quirófanos estaban operativos y más del 70% de los hospitales carecían de insumos, según el mismo documento. El informe estima daños físicos por unos 37.000 millones de dólares y necesidades de reconstrucción de entre 12.000 y 20.000 millones.
Lectura editorial. Lo que el informe deja en negro sobre blanco es la lógica inevitable del Estado hipertrofiado e incompetente: acumula poder, destruye capacidad privada y ciudadana, y cuando llega la tragedia, falla. Fueron los vecinos, los voluntarios y los rescatistas extranjeros quienes salvaron vidas, no el aparato chavista. El costo humano de décadas de estatismo no se mide solo en inflación o escasez; se mide también en cuerpos bajo los escombros.


