HONDURAS (Pulso) — El ministro de Defensa de Honduras, Enrique Rodríguez, confirmó este sábado un programa de modernización de las Fuerzas Armadas. Lo dijo a EFE en Tegucigalpa.
La Fuerza Aérea recibirá «aviones de ala fija, no helicópteros». El destino: transporte de heridos, carga, combate de incendios forestales y vigilancia territorial.
En el marco de la cooperación con Estados Unidos, Honduras prioriza «aviones de carga, multiusos y también de vigilancia». Rodríguez precisó el desafío geográfico: el territorio marítimo hondureño alcanza los 270.000 kilómetros cuadrados. Es «más del doble» del territorio continental.
Para cubrir esa extensión, el gobierno evalúa drones. El ministro los calificó como «un medio más económico de vigilancia». La razón operativa es doble: soberanía y combate al narcotráfico.
El gobierno de Nasry Asfura, en funciones desde el 27 de enero, impulsa el programa ante el «desgaste constante» de los activos militares existentes. Rodríguez describió a las Fuerzas Armadas como «el último recurso» ante desastres, inundaciones, pandemias y calamidades.
Sobre la reciente adquisición de aviones de combate A-37 por parte de El Salvador —comprados a Chile—, Rodríguez fue directo: «lo que hagan los amigos vecinos no va a condicionar nuestros planes estratégicos».
Reconoció, sin embargo, una limitación concreta: «desgraciadamente el equipo militar es caro». Honduras, dijo, actúa «de la manera más inteligente».
Lectura editorial. La apuesta de Tegucigalpa es pragmática. Prioriza capacidad logística y vigilancia sobre poder de fuego puro. La cooperación con Washington aporta marco estratégico a un presupuesto limitado. Unas Fuerzas Armadas equipadas para emergencias y antinarcóticos son también un pilar de orden interno y libre tránsito de inversión. El Estado que no puede vigilar su territorio tampoco puede garantizar propiedad ni seguridad jurídica. Ese es el principio en juego.


