VENEZUELA (Pulso) — La ex diputada opositora Dinorah Figuera aterrizó el miércoles en el Aeropuerto Internacional General José Antonio Anzoátegui. Llegó procedente de España. La acompañó una comisión de ex diputados de la Asamblea Nacional elegida en 2015.
Desde el aeropuerto, la delegación se trasladó a Caracas. El objetivo: iniciar la primera ronda de negociaciones con el chavismo.
El proceso arranca siete meses después de la captura de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense en Caracas. Desde entonces, Delcy Rodríguez ejerce como presidenta encargada del país.
El diálogo se abrió formalmente tras una llamada entre Figuera y Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y jefe negociador del Gobierno, el sábado pasado.
Figuera fijó como prioridad inmediata la atención a las víctimas de los sismos del 24 de junio de 2026. Según cifras oficiales citadas por la fuente: más de 6.000 fallecidos, 16.740 heridos y cerca de 18.000 personas sin vivienda.
La agenda de fondo incluye tres reformas institucionales. Primero, recomponer el Consejo Nacional Electoral para convertirlo en un organismo «creíble y confiable». Segundo, reinstitucionalizar el Tribunal Supremo de Justicia. Tercero, garantizar derechos políticos y civiles, según declaró Figuera a Televen.
Figuera agradeció al funcionario estadounidense Marco Rubio —identificado en la fuente como secretario de Estado— por el respaldo en la construcción de la agenda. Según la misma fuente, el Departamento de Estado encomendó a Figuera la conducción del diálogo tras la captura de Maduro.
El cronograma prevé presentar «formalmente todo el producto» del proceso «hasta diciembre de 2026», según declaró la propia Figuera.
María Corina Machado y el excandidato Edmundo González Urrutia no integran la mesa. Ambos esperan que el proceso conduzca a elecciones presidenciales, según la fuente.
Diosdado Cabello, ministro del Interior y jefe del partido oficialista, dio la bienvenida a la delegación. Rechazó que el proceso represente una rendición del chavismo. «El gobierno interino no tuvo injerencia en la selección de la gente que estará representando a la oposición», afirmó.
Esto es lo que se sabe. El proceso implica que el aparato chavista —sin Maduro pero con sus cuadros intactos— negocia desde posición de control institucional. La reforma del CNE y del TSJ será la prueba de fuego: sin árbitros independientes, cualquier cronograma electoral carece de garantías reales para los venezolanos.


