PERU (Pulso) — Confirmado. Tres montañistas peruanos —Alejandro Ugarte, Arturo Salas y Freddy Mendoza— permanecen desaparecidos en el nevado Huascarán desde el 14 de julio.
Paola Chiappina, novia de Ugarte, solicitó formalmente al gobierno una autorización para el ingreso de equipos de rescate desde Chile. Según Chiappina, los rescatistas chilenos ya se comunicaron con ella. «Están dispuestos a mandar la ayuda que sea pero necesitan una autorización formal desde el gobierno del estado peruano», declaró a Latina.
El trámite es el obstáculo. Solo falta «que se pongan en contacto entre gobiernos», según sus palabras.
Desde la desaparición se desplegaron acciones privadas: guías de montaña, drones y helicópteros. El 28 de julio se realizó el último sobrevuelo con drones sobre coordenadas GPS Garmin. No se hallaron rastros de indumentaria ni equipos.
Las familias señalaron además una contradicción concreta. En la parada militar del 28 de julio se exhibió un dron con capacidad de llegar a 7.000 metros de altitud. Ese equipo no ha sido desplegado en la búsqueda. «Son tres vidas, ¿por qué no dar ese apoyo?», cuestionó Chiappina.
Las familias instaron a los ministerios del Interior, de Comercio Exterior y Turismo, y de Cancillería a agilizar los trámites para reactivar las labores en la Cordillera Blanca.
En desarrollo.
El caso expone una falla del aparato estatal: tecnología disponible sin usar y cooperación internacional bloqueada por trámites. Tres familias llevan más de dos semanas enfrentando no solo la montaña, sino la burocracia. El gobierno peruano tiene los instrumentos —y los contactos— para actuar hoy. Cada hora de demora es una decisión.


