NULL (Pulso) — El auge del celular como puerta principal a internet reabrió la discusión sobre el antivirus. La nota cita a expertos en ciberseguridad y pone el foco en el usuario.
Según datos del informe de ESET, una de cada cuatro empresas sufrió incidentes de seguridad el último año. Ese dato amplía la preocupación hacia los usuarios particulares.
Julio César Fernández dijo en El País que «no es necesario tener un antivirus en el iPhone, y de hecho, es técnicamente imposible». La explicación apunta a la arquitectura aislada de Apple.
En Android, Google incluyó Play Protect. Christian Collado explicó en El País que esa función analiza aplicaciones instaladas y bloquea fuentes desconocidas con eficacia.
Los expertos también advierten sobre antivirus engañosos. Un estudio de AV-Comparatives indica que muchas aplicaciones de la Play Store carecen de sistemas reales de detección. Suelen actuar como publicidad con botones atractivos pero poco funcionales.
Luis Suárez, ingeniero de Kaspersky, dijo en Xataka que los antivirus aportan valor extra en la detección de phishing y en la protección de conexiones Wi-Fi. Josep Albors, de ESET, coincidió en que el análisis dinámico complementa el filtro estático de Google.
Linuxct advirtió en Xataka sobre el manejo de datos. «Al final, todo depende del proveedor del software y de la reputación que tenga», dijo. Algunos antivirus solicitan permisos excesivos que comprometen la privacidad.
El dato central es claro. La mayoría de las amenazas modernas aprovecha el error humano antes que la vulnerabilidad técnica. Mantener el sistema actualizado y descargar aplicaciones solo desde tiendas oficiales reduce la probabilidad de infección.
Para Pulso Global, el punto decisivo no es comprar más software. Es evitar que la ansiedad tecnológica termine premiando a aplicaciones dudosas y permisos invasivos. La seguridad real empieza con disciplina digital. Menos burocracia tecnológica. Más criterio del usuario.