VENEZUELA (Pulso) — Carlos Genatios habló. El exministro de Ciencia y Tecnología de Venezuela bajo Hugo Chávez responsabilizó a la corrupción, la ineficiencia y el abandono estatal por el colapso de la red sismológica del país.
El detonante: el doble terremoto que golpeó la región centro-norte venezolana el 24 de junio. Según Genatios, buena parte de la red estaba fuera de servicio. Los pocos registros obtenidos presentaban errores técnicos. La magnitud real del evento no pudo determinarse con precisión.
El exfuncionario precisó que la infraestructura fue «una de las más avanzadas de América Latina» al inaugurarse en el año 2000. Dirigió la reconstrucción del estado La Guaira tras el deslave de 1999. Conoce el sistema desde adentro.
El deterioro, dijo, comenzó en pleno auge petrolero. Entre 2008 y 2009 el barril de crudo superó los 100 dólares. Según Genatios, esos recursos no se destinaron a mantener ni modernizar los equipos sísmicos.
Genatios rechazó el argumento oficial. Según sus declaraciones públicas, quienes atribuyen el colapso al «bloqueo» o a las sanciones de Estados Unidos mienten: la destrucción empezó mucho antes de que esas medidas se aplicaran.
Diversos informes y especialistas también señalaron, en las últimas semanas, deficiencias en los sistemas de prevención, respuesta y coordinación de emergencias en Venezuela.
El exministro concluyó que reconstruir el sistema sismológico debe ser prioridad nacional para reducir el impacto de futuros eventos sobre la población.
La voz de Genatios pesa. No es un crítico externo: fue parte del aparato chavista. Su diagnóstico confirma lo que el libre mercado advierte hace años: el gasto público sin rendición de cuentas no construye infraestructura, la destruye. Venezuela recibió ingresos extraordinarios y los dilapidó. Hoy, un terremoto no se puede medir. El costo lo paga la población, no la burocracia que cobró.


