COLOMBIA (Pulso) — La Alcaldía de Urrao, en el Suroeste antioqueño, evacuó su sede tradicional. La medida llegó tras las secuelas dejadas por el terremoto del 10 de agosto.
El secretario de Gobierno, Gildardo Pérez, contó que las averías se notaron desde el mismo momento del sismo. Dijo que las grietas se hicieron más visibles con los días. También se empezaron a desplomar algunos muros.
Hace aproximadamente un mes, el Dagran visitó la edificación. Desde esa revisión, ordenó evacuar la mayor parte del inmueble.
La construcción se acerca a un siglo de antigüedad. Allí funcionaron el hospital local, Turantioquia, la hostería Cacique Toné y, por último, la administración municipal desde hace más de tres décadas.
El edificio alberga la escultura del Cacique Toné y un mural del maestro Humberto Elías Vélez. Ambos tienen valor artístico.
Pérez indicó que ya activaron las pólizas. También recibieron la inspección de un perito de la aseguradora. Ahora esperan el informe para plantear las obras.
Mientras tanto, aproximadamente el 80 por ciento de la Alcaldía se trasladó a dos sedes alternas. Solo quedaron en la sede original la Oficina de Tránsito, Hacienda, Personería, el almacén y el archivo municipal.
Una sede funciona en la Cooperativa de Urrao, CoopdeUrrao. Allí quedaron Gobierno, Obras Públicas, Agricultura y Planeación. La otra quedó en la Casa del Deporte. Allí operan Catastro, la Inspección de Policía y la Comisaría de Familia.
Eso significa que más o menos el 80 por ciento del personal, entre planta y contratados, está rodando. En total, son aproximadamente 80 personas.
La urgencia muestra lo que pasa cuando el patrimonio público envejece sin cumplir la norma vigente. El costo lo asume la administración local y, al final, el contribuyente.
También deja una lección incómoda para cualquier gobierno: la seguridad estructural no es un trámite. Es una obligación básica del Estado antes de que el riesgo obligue a improvisar.