COLOMBIA (Pulso) — Joan Sebastián Durán Guerrero fue baleado el lunes por la mañana en Maine, Estados Unidos. Se dirigía a su trabajo cuando ocurrió el disparo. Según la fuente, contaba con los permisos necesarios para residir en ese país.
Su pareja, Karolina Rojas, se expresó en redes sociales. «Me duele el alma, tengo tantas preguntas», escribió, según recogió el medio bumangués Vanguardia. «No dejaré que esto se quede así», agregó en otra publicación.
La hija de tres años de la pareja estaba en el auto cuando Joan Sebastián fue baleado. Karolina permanece en Estados Unidos. Adelanta trámites para la entrega del cuerpo, según la fuente.
El presidente Gustavo Petro reaccionó en la red social X. Compartió el nombre y la fotografía del agente del ICE señalado de la muerte. «Solicito al consulado poner acusación formal a este integrante de ICE que asesinó a Joan Sebastián Guerrero», escribió Petro, según el documento publicado en esa red.
En Bucaramanga, ciudad natal del joven, se realizó una velatón en el barrio La Victoria. La comunidad se reunió para orar por su eterno descanso.
El caso suma presión sobre el ICE. La agencia ha sido señalada en la muerte de varios migrantes durante operativos, según la fuente.
Lectura editorial. El dolor de Karolina Rojas y su hija de tres años es real e innegable. Pero la respuesta de Petro —publicar nombre y foto del agente en redes antes de cualquier proceso formal— pone en riesgo el debido proceso y convierte un caso judicial en instrumento político. El principio está claro: la justicia se ejerce en los tribunales, no en X. Esa distinción importa, independientemente de quién sea el señalado.


