VENEZUELA (Pulso) — El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, elevó a 41 los ciudadanos españoles fallecidos en el doble terremoto que golpeó Venezuela el 24 de junio.
El balance oficial venezolano acumula ya casi 3.890 víctimas mortales. La cifra de españoles desaparecidos se mantiene en 138. Once compatriotas fueron localizados bajo los escombros.
Albares trasladó «condolencias y solidaridad» a los familiares de la última víctima contabilizada. Lo informó mediante un audio difundido por su departamento.
El hospital de campaña enviado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) «está plenamente operativo», según el ministro. Atiende a unas 200 personas a diario. «Los quirófanos están funcionando y también el apoyo psicológico», añadió Albares.
La Embajada en Caracas y el Consulado permanecen «plenamente operativos», según el jefe de la diplomacia. La unidad de crisis del Ministerio también sigue activa. Se estima que unos 200.000 españoles residían en Venezuela antes del sismo.
En desarrollo.
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El coste humano para la comunidad española en Venezuela sigue creciendo semana tras semana. Con 138 desaparecidos aún sin resolver, el número de fallecidos confirmados puede seguir subiendo. El aparato consular español opera bajo presión extrema en un país cuya capacidad institucional lleva años deteriorada. Que sea la cooperación bilateral —y no el Estado venezolano— quien garantice atención médica de emergencia a los afectados dice mucho sobre el estado real de los servicios públicos bajo el régimen de Maduro. Los contribuyentes españoles financian hoy lo que Caracas no puede —o no quiere— proveer.


