MÉXICO (Pulso) — Washington enviará a su equipo negociador a Ciudad de México la próxima semana. Así lo informó la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
Las delegaciones se reunirán del 21 al 23 de julio. Es la tercera ronda bilateral rumbo a la revisión conjunta del T-MEC.
Los temas en mesa: comercio de acero y aluminio y sus productos derivados, industria automotriz, seguridad económica, asuntos laborales, agricultura y servicios de pagos electrónicos.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, reconoció la colaboración del secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard. «Agradezco al secretario Ebrard y a su equipo por su colaboración durante varios meses», señaló, según el comunicado de la USTR.
Greer afirmó que espera «cerrar cualquier resquicio que permita que terceros países se beneficien indebidamente del tratado». La frase apunta directamente a manufacturas asiáticas trianguladas vía México.
Washington enumeró avances concretos del lado mexicano. México actualizó en julio sus controles de exportación de bienes de uso dual para alinearse con regulaciones estadounidenses de seguridad económica. También realizó cambios en protección de patentes farmacéuticas, combate a la piratería en línea y aplicación penal en frontera.
En facilitación comercial, la USTR destacó la modernización de la Ventanilla Única de Comercio Exterior y un nuevo marco para operaciones transfronterizas. También reconoció medidas ambientales sobre exportación de aguacates de zonas deforestadas ilegalmente y control de descargas de aguas residuales industriales hacia el suroeste de EU.
Otro punto: la simplificación de requisitos de prueba para equipos de telecomunicaciones, que según Washington facilitará exportaciones estadounidenses al mercado mexicano.
Lectura editorial. La agenda es técnica, pero el reloj político es corto. La revisión formal del T-MEC se acerca y cada ronda define quién cede qué. Para la libre empresa binacional, los avances en propiedad intelectual y facilitación aduanera son señales positivas. El riesgo sigue siendo que la burocracia mexicana dilate acuerdos que el sector privado ya necesita hoy.


