BOLIVIA (Pulso) — El embajador de Rusia en Bolivia, Dmitry Vérchenko, respondió a la prensa local sobre la investigación abierta por la Fiscalía boliviana. Afirmó que «en todo el mundo existen mercenarios que luchan por dinero». Sostuvo que la embajada no participa en reclutamiento alguno.
El caso se originó en la denuncia de familiares de dos jóvenes. José María Soleto, de 29 años, e Iván Valdivia, de 28, viajaron presuntamente a Rusia en abril. Dejaron de comunicarse a comienzos de junio. Luego sus familias recibieron una notificación de fallecimiento, sin información oficial sobre las circunstancias.
Vérchenko señaló que cualquier dato oficial debe ser solicitado por la Cancillería boliviana al Ministerio de Defensa de Rusia. Dijo desconocer si existen bolivianos combatiendo en el conflicto.
Semanas atrás, la Embajada de Bolivia en Rusia ya había alertado sobre ofertas laborales vinculadas a conflictos armados. El comunicado exhortó a los ciudadanos a no responder esas propuestas y advirtió que pueden ser estafas o poner en riesgo la vida.
La Policía boliviana realizó allanamientos. Detuvo a tres personas presuntamente vinculadas con el principal sospechoso. Ese sospechoso permanece prófugo. En los operativos se incautaron teléfonos, computadoras, documentación y alrededor de 50 pasaportes.
Las familias de los dos jóvenes solicitaron al Gobierno boliviano gestionar información oficial. Piden que, de confirmarse los fallecimientos, se avance con la repatriación de los cuerpos.
Confirmado. La negativa diplomática de Moscú no despeja la investigación. La existencia de 50 pasaportes incautados y un sospechoso prófugo apuntan a una red organizada. Ciudadanos vulnerables, captados con promesas económicas, pagaron con su vida. El aparato estatal boliviano enfrenta ahora la presión de dar respuestas a familias que solo recibieron una notificación de muerte sin detalles. En desarrollo.

