EL SALVADOR (Pulso) — San Salvador, 1 ago 2026. Confirmado. El Aeropuerto Internacional de El Salvador, San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, eliminó hoy la obligación de quitarse los zapatos en los controles de seguridad.
La medida entró en vigor este 1 de agosto. La operan los equipos de CEPA. Solo habrá excepción si los detectores emiten alerta o si el personal ordena revisión adicional.
El cambio fue coordinado entre el Gobierno de El Salvador, la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma, la Autoridad de Aviación Civil y la Transportation Security Administration (TSA) de Estados Unidos. Según la comunicación oficial, la TSA concluyó que el sistema salvadoreño dispone de «la tecnología, los procedimientos y los controles necesarios» para aplicar la medida con estándares internacionales equivalentes.
El objetivo declarado: reducir tiempos de espera, mejorar la comodidad y optimizar el flujo de viajeros en periodos de alta demanda.
El calendario es relevante. La ministra de Turismo Morena Valdez proyecta 91.000 turistas internacionales entre el 1 y el 9 de agosto. La estimación total de movimientos internacionales —entradas y salidas— alcanza 160.000 durante las Fiestas Agostinas. La proyección oficial más amplia habla de 2,8 millones de visitantes en el periodo festivo.
Valdez señaló que la mayoría de visitantes internacionales llegarán desde la diáspora salvadoreña, más viajeros de Europa, Canadá y Sudamérica. El ministerio prevé impacto positivo en servicios turísticos, gastronomía y hospedaje.
Lectura editorial. El aval de la TSA —agencia de seguridad de EE.UU.— no es un trámite menor: certifica que El Salvador opera con controles equivalentes a estándares del primer mundo. Para un país que hace pocos años era sinónimo de inseguridad, el reconocimiento es un activo de imagen con valor económico directo. Menos fricción en el aeropuerto significa más viajeros, más gasto y más inversión en el sector turístico. El modelo Bukele —seguridad como plataforma de desarrollo— suma otro dato concreto a su expediente.


