COLOMBIA (Pulso) — El fútbol profesional es una de las carreras más cortas. Cristiano Ronaldo, a sus 41 años, y Hugo Rodallega, a sus 40, siguen activos. Pero el retiro se acerca para ambos.
Santiago Pérez, exjugador y gerente del Club Deportivo River Plate Medellín, lo dice sin rodeos. «El fútbol es una profesión maravillosa, pero también una de las más cortas. No basta con entrenar para el próximo partido; hay que prepararse para los próximos 40 o 50 años de vida», afirmó a El Colombiano.
El contexto social complica la ecuación. Víctor Córdoba, otro exfutbolista, señala que en Latinoamérica «el primer desafío del futbolista joven es ganarle a la vida». Para muchos, agrega, «la primera victoria es sobre el hambre, algo que no da tiempo de pensar en ahorro».
Aun así, hay ejemplos concretos. Juan Guillermo Cuadrado, Yerry Mina y Jefferson Lerma impulsaron proyectos como el Guatapé Plaza y el Museo del Zócalo. Superaron la inestabilidad de regiones como Urabá, Chocó y Cauca.
Las fortunas más grandes confirman la regla. Según Give Me Sport y Forbes, Ronaldo lidera con más de US$ 1.300 millones. Sus ingresos rozan los 300 millones de dólares por temporada. Diversifica en ropa, cosméticos, bienes raíces, hotelería, clínicas de trasplante capilar y entretenimiento.
Detrás aparece Lionel Messi, con más de US$ 1.100 millones según Forbes. Sus ingresos extra cancha se concentran en hotelería, marketing y un contrato vitalicio de imagen con Adidas.
Tercero figura Neymar Jr. El brasileño de 34 años mantiene uno de los perfiles más rentables del planeta, pese a las lesiones que han afectado su continuidad deportiva.
Pérez resume el principio rector: «Cada contrato, cada premio y cada logro deben verse como una oportunidad para construir patrimonio».
Pulso Global subraya lo que los datos muestran: tratar la carrera deportiva como capital inicial, no como destino final, es una decisión de libre empresa individual. Diversificar, invertir y rodearse de asesores honestos no es privilegio de estrellas; es disciplina financiera al alcance de quien actúa a tiempo. Ningún aparato estatal construye ese patrimonio. El jugador sí puede, si decide hacerlo mientras el reloj corre.


