ARGENTINA (Pulso) — El Congreso de Argentina recortó 2.618 puestos de trabajo en dos años y medio. La planta total bajó de 10.275 a 7.657 empleados. Eso equivale a una reducción del 25%, según un relevamiento de datos oficiales.
Diputados perdió 1.457 agentes: pasó de 5.281 a 3.824. La baja fue del 28%. El Senado redujo su dotación de 4.994 a 3.833 personas, una caída del 23% y 1.161 puestos menos.
El mayor recorte en Diputados se concentró en los contratos de locación de servicios. Cayeron un 80%: de 817 contratos a apenas 167. La planta transitoria —asesores y colaboradores de legisladores— bajó un 39%. Solo la planta permanente creció, un 3%, por las limitaciones legales que protegen esos cargos.
A fines de 2024, el presidente de Diputados, Martín Menem, informó que el primer año de ajuste generó un ahorro de 7.000 millones de pesos. Esos recursos fueron devueltos al Ministerio de Economía, según declaró entonces. El recorte incluyó la eliminación de más de 70 cargos jerárquicos y la venta de 44 vehículos oficiales.
En 2025 y 2026 el ajuste continuó mediante presupuestos prorrogados y partidas que crecieron por debajo de la inflación, según señalaron desde la Cámara.
Los datos también revelan disparidades entre bloques. Dirigentes del kirchnerismo y del peronismo mantienen más de veinte empleados asignados a sus despachos. Varios representantes de La Libertad Avanza operan con dos o tres colaboradores, según el relevamiento.
Esto es lo que se sabe: el Poder Legislativo sigue siendo una estructura administrativa de gran tamaño. Pero las cifras confirman que el ajuste llegó incluso al propio Congreso. Que los contratos políticos —los más discrecionales, los más alejados del mérito— hayan caído un 80% es la señal más elocuente. El dinero de los contribuyentes tiene un destino más difícil de justificar que una nómina inflada de asesores partidarios. El recorte no resuelve todo, pero marca una dirección.


