VENEZUELA (Pulso) — El Ejército de Estados Unidos concluyó oficialmente su misión en Venezuela. El general Francis Donovan, jefe del Comando Sur (Southcom), lo confirmó en un mensaje en X.
«Los últimos miembros del equipo del Comando Sur partieron de Venezuela», escribió Donovan. Añadió: «Aunque nuestra presencia militar concluye, el pueblo estadounidense sigue estando al lado de Venezuela».
El despliegue respondió al doble terremoto del 24 de junio. Los sismos alcanzaron magnitudes 7,2 y 7,5. Sacudieron el centro-norte venezolano con menos de un minuto de diferencia. El balance oficial supera los 5.500 fallecidos.
La operación movilizó unos 2.000 rescatistas, según datos previos del propio Donovan. Se usaron aeronaves y embarcaciones militares. Las tareas incluyeron búsqueda y rescate, traslado de suministros y distribución de ayuda humanitaria.
El Departamento de Estado ha comprometido 310 millones de dólares. El monto cubre atención de emergencia, recuperación de infraestructura y necesidades comunitarias, según datos oficiales estadounidenses.
Donovan precisó que continuará coordinando con el Departamento de Estado. «Nuestros socios del Departamento de Estado están trabajando en estrecha colaboración con organizaciones de ayuda con experiencia», afirmó.
En Caraballeda, estado La Guaira, decenas de personas rindieron homenaje a las víctimas el viernes. A las 18:04 —hora exacta del primer sismo— guardaron un minuto de silencio frente a los restos de un complejo habitacional destruido. Miles de familias permanecen desplazadas. Las labores de remoción de escombros continúan activas en varios sectores.
La respuesta estadounidense ilustra lo que la cooperación entre gobiernos puede lograr cuando se actúa sin condiciones ideológicas. Washington desplegó capacidad real: personal, equipos y financiamiento. La transición al componente civil es la lógica siguiente. El reto ahora es que los 310 millones lleguen a las comunidades, no al aparato estatal venezolano.


