ARGENTINA (Pulso) — Eduardo Bolsonaro publicó un video contra Alberto Fernández. El exmandatario argentino había calificado de «energúmeno» al presidente Javier Milei por reclamar la libertad de presos políticos en Brasil.
El diputado recordó que Fernández visitó a Lula da Silva en Curitiba durante sus 580 días de prisión. Señaló que, en cambio, el ministro del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes le impidió visitar a su propio padre, Jair Bolsonaro, actualmente bajo arresto domiciliario.
«Felicito al presidente Milei por llamar las cosas por sus nombres», declaró Eduardo Bolsonaro, según el video difundido.
El contexto: Milei participó en San Pablo en el lanzamiento de la campaña presidencial del senador Flávio Bolsonaro para los comicios del 4 de octubre. En su discurso, el mandatario argentino afirmó: «No nos vamos a dejar doblegar por la basura socialista».
La reacción de Brasilia fue inmediata. El Palacio de Itamaraty calificó los dichos de Milei como «injerencia directa» y llamó a consultas a su embajador Julio Bitelli. El ministro Fernando Haddad llamó a Milei «el payaso del presidente argentino», según la fuente.
Eduardo Bolsonaro también denunció, según sus palabras, que el gobierno de Lula envió «1 billón de dólares» para influir en las elecciones argentinas a través del exministro Sergio Massa. La cifra y la acusación provienen del propio legislador; no existe corroboración independiente en las fuentes disponibles.
Fernández, por su parte, argumentó que el Supremo Tribunal Federal anuló las sentencias contra Lula por «falta de imparcialidad» del juez Sergio Moro.
Pulso Global observa: el episodio expone una fractura regional cada vez más profunda. Milei y los Bolsonaro construyen un bloque que incomoda a gobiernos que dependen del aparato estatal para sostenerse. La respuesta de Brasilia —retirar a su embajador— confirma que el mensaje llegó. El libre debate de ideas no admite tutela diplomática.


