COLOMBIA (Pulso) — Iván Duque lanzó un ultimátum público a Iván Cepeda. Lo hizo por su cuenta de X. El mensaje fue directo: si el senador no reconoce la victoria de Abelardo de la Espriella, debe devolver la curul.
«Si se acepta la curul en el Senado para el perdedor de la elección, se está reconociendo la Presidencia del ganador. Ya no más payasadas ni amenazas», escribió el expresidente. Agregó que, de no reconocer al presidente electo, Cepeda debería «hacer oposición desde la calle».
Duque gobernó Colombia entre 2018 y 2022. Su señalamiento apunta a una contradicción: Cepeda cuestiona la legitimidad política de De la Espriella, pero acepta el beneficio que ese mismo resultado le otorga.
La curul en juego está regulada por el Estatuto de Oposición, Ley 1909 de 2018. Corresponde al segundo lugar en la elección presidencial.
Cepeda respondió a Caracol Radio. Descartó renunciar. Dijo reconocer «el ordenamiento legal y constitucional» y admitió que este le permitirá a De la Espriella posesionarse el 7 de agosto. Sin embargo, insistió en no reconocerle «legitimidad política».
El senador recordó que obtuvo más de 12 millones de votos el 21 de junio. Señaló que la diferencia frente al ganador fue inferior a 250.000 sufragios. Con ese respaldo, argumentó, la ley le otorga el derecho a la curul.
«Si la ley me da a mí el derecho por haber obtenido cerca de 13 millones de votos, ¿por qué no debo hacerlo?», dijo. Negó además que su postura promueva un golpe de Estado y acusó al entorno de De la Espriella de instalar ese relato.
Han pasado tres semanas desde la segunda vuelta. La polémica no cede.
La posición de Cepeda revela una estrategia calculada: usar el andamiaje institucional para erosionar la autoridad del presidente electo sin asumir el costo político de rechazarlo del todo. Duque lo nombró con precisión. Ocupar una curul que nace del resultado electoral es, en los hechos, reconocer ese resultado. El Pacto Histórico no puede tener las dos cosas a la vez.
Para Colombia, la estabilidad del relevo presidencial es el bien más urgente. Cepeda tiene todo el derecho a ejercer oposición vigorosa desde el Congreso. Lo que no tiene es coherencia al hacerlo mientras niega la legitimidad del proceso que le dio ese escaño.


