COLOMBIA (Pulso) — El expresidente Iván Duque, al frente de la Iniciativa Concordia para la Amazonía, entregó un reporte al ministro de Ambiente entrante, Fabio Arjona, con soluciones de mercado basadas en la naturaleza. El acto se realizó en Leticia, en la cuarta edición de la cumbre.
Duque detalló resultados previos de la iniciativa. En Ecuador acompañó pagos de deuda por servicios ecosistémicos. En Guyana impulsó la ampliación de áreas protegidas al 30 por ciento del territorio. En Brasil vinculó al sector privado, gobiernos locales y filantropía internacional en la protección de manglares amazónicos.
El reporte entregado al nuevo Gobierno muestra, según Duque, «el valor del bioma amazónico y la urgente necesidad de que existan retornos locales». El objetivo declarado: que la bioeconomía convierta a Colombia en potencia ambiental mundial.
El ministro Arjona presentó a Concordia el plan denominado ABC —Agua, Biodiversidad y Comunidades—. Duque destacó que ese plan da continuidad a la Ley de Acción Climática aprobada durante su administración y apunta a cumplir metas de descarbonización para 2030.
Sobre financiamiento, Duque pidió incentivos fiscales, garantías parciales, bonos de biodiversidad y taxonomías verdes para atraer capital de largo plazo. También mencionó la convocatoria a multinacionales interesadas en responsabilidad social corporativa y a organismos multilaterales.
El expresidente subrayó que la deforestación vinculada a minería ilegal, ganadería ilegal y producción ilegal de drogas sigue siendo la principal amenaza al bioma.
Lectura editorial. El modelo que Duque promueve apunta en la dirección correcta: capital privado, incentivos fiscales y cadenas de valor, no subsidios estatales ni retórica sin retorno. La llegada de un ministro que, según el propio Duque, «entiende que las soluciones de mercado son fundamentales» abre una ventana de oportunidad real. Colombia necesita que esa ventana no la cierre el aparato burocrático de un Gobierno que, en otras áreas, ha apostado por el Estado sobre el mercado. La Amazonía se salva con inversión y reglas claras, no con decretos.


