BOLIVIA (Pulso) — Samuel Doria Medina formalizó esta semana su ruptura con el presidente Rodrigo Paz. El empresario y jefe de Unidad Nacional —tercera fuerza en la Asamblea Legislativa— declaró en entrevista con el programa No Mentirás: «Yo ya me he ido».
Las primeras señales surgieron a finales de abril. El 9 de mayo, Doria Medina faltó al Encuentro Nacional por el País convocado por el Ejecutivo en Cochabamba. Desde entonces acumuló críticas públicas sobre el ritmo económico del Gobierno.
Esta semana el cruce escaló a los medios y las redes sociales. Doria Medina acusó que Paz «no tiene sentido de urgencia» y escribió en X que «los gobernantes no saben admitir ni corregir sus errores». Paz respondió sin confrontación directa: pidió «priorizar los intereses del país por encima de los intereses personales».
La alianza nació tras la primera vuelta del 17 de agosto de 2025. Paz ganó sorpresivamente; Doria Medina quedó tercero. El empresario apoyó a Paz en el balotaje frente al expresidente Jorge Quiroga y puso a disposición a sus dos fichas económicas: José Luis Lupo y José Gabriel Espinoza, que asumieron los ministerios de la Presidencia y de Economía, respectivamente.
Según el analista Daniel Valverde, exdirector del Observatorio Político de la Universidad Gabriel René Moreno, «Rodrigo Paz llegó casi solo al Gobierno y necesitaba de algunos actores que eran parte de la cantera de Unidad». La tensión brotó cuando el presidente ignoró «algunas sugerencias» del empresario.
El cuadro parlamentario es crítico. El Partido Demócrata Cristiano —base de Paz— tiene «fracturas, divisiones y directivas paralelas», según Valverde. El vicepresidente Edmand Lara también ejerce crítica abierta. «Haciendo un cálculo optimista, el presidente manejará la mitad de la bancada», estimó el analista. No alcanza para mayoría.
El Ejecutivo tiene en agenda al menos diez proyectos de leyes estructurales en energía, hidrocarburos y minería. Valverde advierte: «¿Quiénes van a defender su propuesta?»
Pulso Global observa: la ruptura expone el costo de construir poder sobre alianzas pragmáticas sin base ideológica sólida. Las reformas pro-mercado que Bolivia necesita —energía, hidrocarburos, minería— requieren votos que hoy no existen. Cada semana de parálisis legislativa es una semana perdida para la inversión privada y la recuperación económica del país.


