MEXICO (Pulso) — Confirmado. Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar permanecen prófugos. Son los dos últimos hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán Loera que dirigen Los Chapitos.
La División de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) publicó un mensaje en redes: «Dos menos, faltan dos más». La referencia es directa. Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López ya están bajo custodia estadounidense. Sus hermanos, no.
La DEA ofrece 10 millones de dólares por cada uno. En total, 20 millones por información que conduzca a su captura.
Iván Archivaldo enfrenta acusaciones en EE.UU. desde 2014. Los fiscales lo señalan como organizador de la respuesta armada del Cártel durante el Culiacanazo de octubre de 2019. Ese operativo obligó al gobierno de López Obrador a liberar a Ovidio. La violencia incluyó bloqueos, incendios y ataques contra fuerzas de seguridad.
Jesús Alfredo es señalado por el Departamento del Tesoro como lugarteniente de su hermano. Según las autoridades, habría dirigido el control interno de zonas dominadas por Los Chapitos y presuntamente ordenaba torturas contra rivales.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó a ambos líderes y a operadores financieros vinculados a sus actividades, por su presunta participación en el tráfico de fentanilo.
A principios de este año circularon versiones sobre un operativo fallido contra Iván Archivaldo. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, negó esa información.
Esto es lo que se sabe.
Dos hermanos capturados, dos prófugos: la aritmética del Cártel de Sinaloa sigue incompleta. Mientras el aparato de seguridad mexicano no produce resultados verificables, Washington sube la presión con sanciones, recompensas y mensajes públicos. El fentanilo que cruza la frontera tiene nombres y apellidos. La impunidad también.


