COLOMBIA (Pulso) — Abelardo De la Espriella asumirá hoy la Presidencia de Colombia. La ceremonia se realizará en Cali, la primera vez que una posesión presidencial ocurre en esa ciudad.
Abogado penalista y empresario. Ciudadano de Colombia, Estados Unidos e Italia. Llegó al poder con un discurso inspirado en modelos como los de Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador. Sus propuestas se centran en la reducción del Estado y el fortalecimiento de la seguridad.
Nació el 31 de julio de 1978 en la Clínica del Country, en Bogotá. Creció en el Caribe y se identifica como cordobés. Sus raíces y crianza están ligadas a Sahagún y Montería, en Córdoba.
Impulsará lo que llama la «Patria Milagro» junto a su esposa Ana Lucía Pineda, sus hijos y su vicepresidente José Manuel Restrepo, según consigna la fuente.
Su perfil empresarial arranca temprano. A los 11 años manejaba dos kioscos de comida rápida en Montería. Con apenas 15 se mudó solo a Bogotá a estudiar Derecho en la Universidad Sergio Arboleda. Tras meses de apoyo familiar, se independizó con negocios propios, entre ellos un bar y un almacén de ropa.
Su trayectoria como litigante es blanco de críticas. La fuente señala que defendió clientes de alto perfil y cuestionados, desde paramilitares hasta Álex Saab.
Sobre su triple ciudadanía, críticos como Iván Cepeda cuestionan su lealtad al país debido a que debió jurar fidelidad a Estados Unidos para obtener esa ciudadanía. De la Espriella ignora esas críticas y defiende su estilo cosmopolita.
Viaja con amuletos religiosos —la medalla de San Miguel Arcángel y el Milagroso de Buga— y afirma que su administración librará una «guerra espiritual» contra las mafias y la izquierda radical.
Pulso Global observa: Colombia estrena hoy un presidente cuyo ADN político apunta al libre mercado, al Estado mínimo y al orden público. La reducción del aparato estatal y la seguridad son las dos deudas históricas que más daño le han causado a la inversión y a los ciudadanos. Traducir ese discurso en instituciones sólidas y reglas claras para la libre empresa será el verdadero examen. El reloj ya corre.


