COLOMBIA (Pulso) — Abelardo de la Espriella respondió este domingo a las críticas por la sede presidencial en Barranquilla. Lo hizo en su última alocución como presidente electo.
El punto central: ninguna adecuación se paga con dinero público. «Eso no le está costando un solo peso al pueblo colombiano», afirmó según la fuente.
Según explicó, las obras se financian con tres vías: recursos propios, donaciones de empresarios de Barranquilla y aportes privados. El mobiliario, estimado en aproximadamente 700 millones de pesos, lo asume él directamente. «Lo estoy poniendo yo de mi propia plata», sostuvo.
Para respaldar esas afirmaciones, anunció que publicará facturas y comprobantes de giro. Al cierre de esta nota, esos documentos aún no habían sido divulgados.
El inmueble: no es una construcción nueva. El edificio existe desde hace varios años dentro del Batallón Paraíso, instalaciones de la Segunda Brigada del Ejército Nacional. De la Espriella rechazó comparaciones con la Casa Blanca. «No se está construyendo un nuevo palacio», dijo.
La sede incluye un búnker subterráneo diseñado originalmente para proteger al presidente en caso de confrontación bélica. Según el mandatario electo, ese espacio operará como sala de crisis para coordinar acciones contra organizaciones narcoterroristas y crimen organizado.
El argumento político: De la Espriella presentó Barranquilla como sede permanente de gobierno dentro de su estrategia de descentralización. «Estoy edificando una nueva forma de gobernar a Colombia, más cercana a las regiones», declaró.
Lectura de la casa. Que un presidente electo financie con capital privado y propio una sede de gobierno es, en principio, exactamente lo que el libre mercado y el respeto al contribuyente exigen: el Estado no gasta, el funcionario rinde cuentas con su propio patrimonio. El compromiso de publicar las facturas es la prueba de fuego. Si los documentos aparecen y cuadran, De la Espriella habrá dado una lección de transparencia que el petrismo nunca ofreció. Si no aparecen, la promesa queda como otra declaración sin respaldo.


