COLOMBIA (Pulso) — Abelardo De La Espriella confirmó este 2 de agosto que recibirá el programa Colombia Mayor «absolutamente desfinanciado».
Según el presidente electo, hacen falta 3,2 billones de pesos para cubrir los pagos de agosto a diciembre. El programa atiende a más de 3 millones de adultos mayores.
De La Espriella señaló directamente a la administración saliente. «El gobierno irresponsable y ladrón se gastó la plata de nuestros viejitos en el primer semestre del año, en plena campaña electoral», declaró. Según él, los recursos que debían alcanzar para todo el año «se agotaron en julio».
Pese al faltante, garantizó los pagos. «Los pagos se harán. Solamente les pido unas semanas mientras ponemos la casa en orden y eliminamos el gasto innecesario», afirmó.
La tarea de resolver la crisis fue asignada a Sandra Suárez, directora del Departamento de Prosperidad Social, y al ministro de Hacienda, Miguel Gómez.
Una vez saneadas las finanzas, De La Espriella prometió elevar el subsidio a 400.000 pesos mensuales. «Quienes trabajaron toda una vida por este país merecen una vejez digna», dijo.
En la misma jornada presentó a Claudia Benavidez Salazar como ministra de Ciencia. Anunció también que el 7 de agosto presentará la política de seguridad del nuevo gobierno.
El cuadro es claro: el aparato estatal que recibe De La Espriella llega con las arcas del programa social más sensible del país vaciadas. La administración entrante enfrenta la prueba inmediata de reasignar gasto burocrático hacia los beneficiarios reales. El principio es simple —cada peso del contribuyente debe llegar a quien lo necesita, no financiar campañas—. El mercado político colombiano acaba de cobrarle esa factura al petrismo.


