COLOMBIA (Pulso) — Cali, Colombia — 7 de agosto de 2026.
Abelardo de la Espriella asume hoy la presidencia de Colombia. La ceremonia se celebra en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali. Es la primera investidura presidencial fuera de Bogotá en la historia reciente del país.
El Congreso sesionará en ese recinto. El presidente del Senado, Honorio Henríquez, del partido Centro Democrático, presidirá el acto. Allí De la Espriella recibirá la banda presidencial.
Tras la ceremonia, el nuevo mandatario se trasladará al Batallón Pichincha del Ejército. Dará su primer discurso ante miembros de las Fuerzas Militares, no ante el Congreso. Otra ruptura con la tradición.
Su plan original era asumir en una guarnición militar en Popayán, para homenajear a «los verdaderos héroes de la patria». La erupción inminente del volcán Puracé, en alerta naranja, descartó esa opción hace diez días.
Entre los asistentes confirmados figuran el rey Felipe VI de España y los presidentes Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay), José Raúl Mulino (Panamá), Luis Abinader (República Dominicana), Laura Fernández (Costa Rica) y José Antonio Kast (Chile). También llegaron el presidente de Honduras, Nasry Asfura; el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa; y el canciller de Marruecos, Nasser Bourita.
Asfura fue uno de los primeros mandatarios en arribar. Lo recibió el alcalde de Cali, Alejandro Eder.
El presidente saliente, Gustavo Petro, no reconoce el triunfo de De la Espriella, según informó El Comercio citando fuentes de la campaña. Petro prometió liderar la «desobediencia civil» contra el nuevo gobierno.
El día anterior, De la Espriella se comprometió a defender la «libertad periodística». «Siempre voy a defender la libre expresión, voy a defender la libertad de prensa», afirmó en un video publicado por su equipo.
La nómina de mandatarios presentes habla por sí sola: los líderes más comprometidos con el libre mercado y el orden en la región acompañan el arranque de esta nueva administración. Frente a un Petro que se niega a reconocer los resultados y convoca a la desobediencia, De la Espriella responde con instituciones, fuerzas militares y aliados internacionales. Colombia cambia de rumbo. El mundo lo observa desde Cali.


