COLOMBIA (Pulso) — Bogotá/Caracas — El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, emitió este sábado un comunicado de aclaración. Negó haber planteado «desconocer la soberanía de Venezuela».
El viernes, en un acto público, De la Espriella había afirmado que «la reconstrucción de Venezuela luego del terremoto tiene que hacerla Colombia, con todo lo que ello implica». La Cancillería venezolana reaccionó «con extrañeza».
El comunicado de su oficina precisa que sus palabras surgieron «desde una perspectiva exclusivamente humanitaria y de cooperación regional». Añade que la reconstrucción «puede beneficiarse de la solidaridad internacional, de la experiencia técnica de países vecinos y de la participación de sus sectores productivos».
Venezuela había subrayado antes que la planificación y reconstrucción es competencia «exclusiva» suya. Indicó que ya «ha activado» empresas públicas, industrias nacionales y sector privado para ese proceso.
De la Espriella asumirá la presidencia el próximo 7 de agosto. Su oficina destacó que Colombia posee capacidades técnicas, logísticas y humanas que podrían contribuir «si así llegaran a existir los canales institucionales y la voluntad de cooperación entre las partes».
Los dos terremotos del 24 de junio, de magnitud 7,2 y 7,5, dejaron 4.333 fallecidos, 16.740 heridos y 17.907 personas sin vivienda. Cifras informadas este sábado por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional venezolana.
Lectura editorial. El episodio revela el campo minado diplomático que hereda De la Espriella. Un mandatario electo dispuesto a ofrecer capacidades reales de libre empresa choca contra el orgullo estatista de Caracas. La aclaración fue necesaria; el fondo del asunto, no: Venezuela necesita reconstrucción y Colombia tiene con qué ayudar. El obstáculo no es técnico. Es político.


