CUBA (Pulso) — La Habana / isla completa. El Sistema Eléctrico Nacional de Cuba colapsó durante la noche del domingo. Fue el sexto apagón generalizado registrado en lo que va de 2026.
El corte afectó tanto a La Habana como al resto del país. Las autoridades iniciaron un proceso gradual para restablecer el servicio.
Los efectos van más allá de la oscuridad. Según la fuente, los apagones prolongados ya afectan hospitales, comercios, escuelas, transporte y servicios esenciales. La falta de refrigeración provoca pérdidas de alimentos.
El agua potable también está comprometida. Numerosas estaciones de bombeo dependen del suministro eléctrico para operar. Las interrupciones además afectan telecomunicaciones, acceso a internet y equipos médicos.
En numerosos barrios, los habitantes conviven diariamente con largas horas sin electricidad. Muchos comercios reducen horarios o suspenden su funcionamiento.
Ante la crisis, el régimen anunció en los últimos días nuevas medidas para atraer inversión privada y extranjera en explotación de petróleo y gas. El objetivo declarado: incrementar la disponibilidad de combustibles. Sin embargo, según especialistas citados por la fuente, la recuperación requerirá importantes inversiones y un proceso prolongado de modernización.
Lectura editorial. Seis apagones nacionales en lo que va del año son el certificado de defunción de décadas de gestión estatal de la energía. El régimen recurre ahora a la inversión privada y extranjera —herramienta que siempre despreció— porque el aparato estatal no tiene con qué sostener la infraestructura que él mismo administró a tierra. El costo lo paga la población: sin luz, sin agua, sin medicamentos refrigerados. La libre empresa no es el problema de Cuba; es la única salida que el propio régimen ya admite, aunque tarde.


