CUBA (Pulso) — La Habana, 11 de julio. El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba colapsó este viernes a las 15:55. En apenas 35 minutos, un fallo en la línea de 220 kV que une Villa Clara y Sancti Spíritus desencadenó la desconexión total.
Es el segundo apagón nacional en siete días. El lunes anterior, la isla ya había sufrido otro colapso completo. En lo que va de año, el país acumula cuatro apagones totales, según confirma la fuente oficial.
El Ministerio de Energía y Minas notificó el colapso en redes sociales. Su titular, Vicente de la O Levy, calificó la situación de «compleja» y aseguró que ya se trabaja en el restablecimiento.
Las prioridades son los «centros vitales». Hospitales de Ciego de Ávila y Morón recibieron energía de emergencia vía motores de fuel oil de la empresa EMGEF. En La Habana, Unión Eléctrica reportó el restablecimiento en 14 subestaciones y 42 circuitos. Eso beneficia a 126.710 clientes, un 14,7% del total. Además se reactivaron 32 hospitales.
El presidente Miguel Díaz-Canel acusó a Estados Unidos de «bloquear el acceso de combustible a Cuba» para «inducir un estallido social por asfixia». El primer ministro Manuel Marrero Cruz fue más lejos: preguntó públicamente si Cuba no enfrenta «un genocidio». Marrero citó la votación del 7 de julio en la ONU, donde 136 países votaron a favor de debatir el embargo estadounidense.
Las autoridades atribuyen la crisis energética al bloqueo de Washington, que en enero amenazó con aranceles a países que vendan petróleo a la isla.
Lectura editorial. El régimen cubano lleva décadas administrando la escasez que él mismo produce. Cuatro apagones totales en un año no son consecuencia exclusiva de ningún embargo: son el resultado de décadas de gestión estatal de la energía, sin inversión privada ni mercado competitivo. Díaz-Canel y Marrero agitan la retórica del «genocidio» mientras la población cubana paga la factura de un modelo que concentra el poder y distribuye el apagón. La libre empresa no causó esto. Su ausencia, sí.


