CUBA (Pulso) — La red eléctrica de Cuba colapsó por cuarta vez en lo que va de 2026. El apagón ocurrió el viernes. Es el segundo en menos de una semana.
El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, responsabilizó a Washington. Según el funcionario, «la nueva desconexión del Sistema Eléctrico Nacional es una consecuencia directa del cerco energético y el recrudecimiento extremo del bloqueo de EE.UU. contra Cuba». Lo publicó en redes sociales.
Rodríguez acusó además a EE.UU. de someter a la población a un «castigo colectivo» para «destruir la Revolución Cubana».
El presidente Miguel Díaz-Canel fue más lejos. Según el mandatario, Washington busca «inducir un estallido social por asfixia» al «bloquear el acceso de combustible a Cuba». Llamó «genocida» al bloqueo energético.
El colapso llegó dos días después de que el gobierno anunciara la recuperación del sistema tras el apagón del lunes. La capacidad de generación seguía siendo limitada. En numerosas zonas persistían cortes superiores a 20 horas diarias.
En enero, EE.UU. amenazó con aranceles a cualquier nación que venda o suministre petróleo a la isla, según recoge la fuente. Cuba ya había sufrido dos apagones en marzo y otro el 10 de septiembre del año anterior.
La crisis afecta también el agua potable. En varias zonas de La Habana el suministro permanece interrumpido desde hace más de una semana.
Lectura editorial. El régimen cubano lleva décadas exportando sus fracasos al exterior. El sistema eléctrico colapsó cuatro veces en meses: eso habla de infraestructura destruida por décadas de economía planificada, no solo de sanciones externas. La política de presión de Washington apuesta a que la asfixia fiscal acelere el cambio. El costo lo paga la población. Ese es el dilema real, que La Habana prefiere ignorar mientras mantiene intacto el aparato de control.


