CUBA (Pulso) — Confirmado. El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba colapsó por completo. Es el quinto apagón de alcance nacional registrado en lo que va de 2026.
El Ministerio de Energía y Minas atribuyó la caída a una avería en una unidad generadora ubicada en la provincia de Holguín. El desperfecto provocó una brusca caída de frecuencia eléctrica. La red entera se desconectó.
La interrupción afectó a los cerca de diez millones de cubanos. En La Habana los semáforos quedaron fuera de servicio. Gran parte de los comercios recurrió a generadores. Hospitales y servicios esenciales operaron con sistemas de respaldo. También se registraron dificultades en agua, telecomunicaciones y transporte público.
Las autoridades activaron protocolos de emergencia. La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que el restablecimiento avanzaba de forma progresiva mediante «microsistemas» eléctricos regionales. Algunas zonas de La Habana recuperaron electricidad parcialmente. Las autoridades advirtieron que la normalización completa podría demandar varias horas.
La crisis energética cubana se ha agravado en los últimos meses. Las centrales termoeléctricas acumulan décadas de funcionamiento sin renovación. La escasez de combustible agrava el deterioro. La combinación de ambos factores ha generado cortes programados frecuentes y varios colapsos generales durante este año.
Lectura de la casa. Cinco apagones nacionales en un año no son accidentes técnicos aislados: son el resultado directo de décadas de economía planificada, ausencia de inversión privada y monopolio estatal sobre la energía. Ningún mercado libre permitiría que una infraestructura crítica llegara a este nivel de colapso sin consecuencias para quienes la administran. El régimen cubano, en cambio, no rinde cuentas a nadie. Los diez millones de ciudadanos que pagan el precio de esa impunidad no tienen alternativa ni voto.


