CUBA (Pulso) — La Habana. Confirmado. Cuba registrará este domingo apagones que afectarán hasta el 65% de su territorio en el horario de mayor demanda. Los datos son de la estatal Unión Eléctrica (UNE), recogidos por EFE.
El pronóstico oficial prevé una capacidad de generación de 1.150 megavatios (MW) para la hora pico. La demanda máxima alcanzará los 3.200 MW. La afectación estimada: 2.080 MW desconectados de forma controlada.
Nueve de las 16 unidades termoeléctricas del país están fuera de operación. Averías o mantenimiento, según la UNE. Esas unidades representan el 40% del mix energético cubano y se nutren de crudo nacional.
Otro 40% del mix depende de motores que requieren diésel y fueloil importado. El 20% restante proviene de gas y renovables, incluida energía solar con apoyo chino.
La crisis se arrastra desde mediados de 2024. Los cortes superan las 20 horas diarias en La Habana. En Matanzas, algunas zonas han estado hasta tres días consecutivos sin electricidad.
El último barco con crudo exterior fue el ruso Anatoli Kolodkin, con 730.000 barriles. Llegó el 31 de marzo a Matanzas. Alcanzó para apenas dos semanas de demanda energética en abril.
Según estimaciones recogidas en la fuente, Cuba necesita más de 100.000 barriles diarios. Su producción nacional cubre unos 40.000. El déficit es estructural.
El Gobierno cubano califica la situación del Sistema Electroenergético Nacional como «aguda», «crítica» y «extremadamente tensa». La economía estatal acumula una caída de más del 15% en los últimos cinco años. La contracción estimada para este año es de al menos 6,5%.
Esto es lo que se sabe.
El colapso energético cubano no es un accidente climático ni un fenómeno externo. Es el resultado previsible de décadas de desinversión bajo un régimen que concentra el control económico y excluye la iniciativa privada. Las centrales termoeléctricas llevan décadas sin renovación. Ningún mercado libre habría tolerado esa obsolescencia. El costo lo paga la población: sin luz, sin producción, sin futuro económico visible. El aparato estatal no puede sostener lo que no supo construir.


